09 noviembre, 2009



Doy vuelta la hoja y estoy a punto de escribir una frase. Pero primero me arreglo el pelo, miro el cielo, me muerdo las uñas, miro para abajo, miro al costado, me vuelvo a tocar el pelo y escribo este preámbulo.
Mi mano se mueve sola: Creo que no necesito más psicóloga en este momento.
Ya está lo dije.

Termino la frase y respiro hondo. Después me distraigo...¿Qué estaba diciendo?
Lo dejamos ahí...

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